Hay una cifra que nadie mide con precisión, pero que todos en el ecosistema de innovación sentimos: cuántos emprendedores potenciales se perdieron antes de empezar.
No son los que fracasaron. Los que fracasan, al menos, intentaron. Estoy hablando de los que nunca pudieron entrar. El joven de Puno que tuvo una idea para monetizar los excedentes de su comunidad agrícola y buscó un programa de incubación, pero la cohorte ya estaba llena. La mujer de Ayacucho que quería formalizar su emprendimiento textil con tecnología, pero el único programa disponible era en Lima. El estudiante universitario de Trujillo que aplicó tres veces a distintos programas y fue rechazado las tres.
Ese talento no desapareció. Simplemente nunca recibió la señal de que podía continuar.
El sistema tiene un problema de infraestructura, no de talento
Durante tres años trabajé junto al equipo de Catal1.5t en proyectos de emprendimiento climático en Perú y en toda América Latina y el Caribe. Fue una inmersión profunda en los desafíos reales del ecosistema, más allá de los eventos y los rankings.
Lo que encontramos fue consistente:
en Latinoamérica el talento emprendedor es abundante. La infraestructura para desarrollarlo, no.
Las brechas son tres y son estructurales:
1. Founders sin herramientas. La mayoría de personas que quieren construir una startup de impacto no saben por dónde empezar. No porque les falte inteligencia o motivación, sino porque el conocimiento está disperso, en inglés, diseñado para contextos del norte global, o detrás de programas con cupos limitados.
2. Incubadoras sin tecnología. Las organizaciones que trabajan en regiones y con poblaciones vulnerables, las que realmente están en los territorios, operan con hojas de cálculo y correos electrónicos. Hacen un trabajo extraordinario con recursos mínimos. Pero sin tecnología que las acompañe, su capacidad de escala tiene un techo muy bajo.
3. Gobiernos sin visibilidad. Los programas públicos de innovación canalizan recursos importantes, pero frecuentemente carecen de herramientas para medir impacto real, identificar dónde están los founders más prometedores o mejorar sus políticas con datos.
El resultado de estas tres brechas combinadas es lo que yo llamo el embudo roto.
Embudo roto: mucho talento entrando, muy poca estructura para procesarlo, y una pérdida masiva de potencial en el camino.
Las incubadoras en regiones: el activo más subutilizado del ecosistema
Cuando hablo de democratizar el acceso al emprendimiento de impacto, mucha gente piensa en plataformas digitales. Y sí, la tecnología es parte de la respuesta. Pero la tecnología sola no llega a los territorios.
Lo que sí llega, lo que ya está ahí, son las incubadoras locales. Esas organizaciones que trabajan en Cusco, en Arequipa, en el Vraem, en comunidades indígenas, en zonas rurales de Colombia, Bolivia o Guatemala. Equipos pequeños, altamente comprometidos, con conocimiento profundo de sus contextos y relaciones de confianza construidas durante años.
El problema es que estas organizaciones están operando muy por debajo de su máximo potencial, no por falta de compromiso, sino por falta de infraestructura tecnológica.
Si una incubadora en regiones puede acompañar a 20 founders por cohorte operando con herramientas analógicas, ¿cuántos podría acompañar con tecnología que automatice el diagnóstico, centralice el seguimiento, personalice el mentoring y conecte a cada founder con oportunidades de financiamiento relevantes?
La respuesta conservadora es: 10 veces más.
No es hipérbole. Es lo que pasa cuando le das a un equipo apasionado las herramientas que se merece.
Tres años de aprendizaje, una plataforma para devolver
El trabajo con CATAL1.5°T LATAM nos dio algo invaluable: comprensión profunda de los patrones que frenan el emprendimiento climático en la región. Entendimos qué información necesita un founder en cada etapa. Qué herramientas son realmente útiles versus cuáles son bonitas pero no se usan. Cómo une incubadora puede hacer seguimiento de progreso sin ahogar a su equipo en burocracia.
Todo ese aprendizaje está en Startups4Climate, la plataforma all-in-one que hoy lanzamos desde Redesign Lab.
Es gratuita. Es para cualquier founder en América Latina, sin importar dónde esté ni si alguna vez fue aceptado en un programa. Incluye más de 30 herramientas interactivas construidas sobre marcos académicos validados por MIT, Stanford, Y Combinator y Naciones Unidas. Un mentor AI contextual que entiende tu vertical y tu etapa. Un diagnóstico de Startup Readiness que en 5 minutos te dice exactamente dónde estás y qué priorizar. Y un mapa en tiempo real de oportunidades de financiamiento para toda la región.
Pero la parte que más me importa es el módulo para organizaciones: la capacidad de que incubadoras, universidades y programas gubernamentales puedan operar toda su gestión de founders dentro de la plataforma. Porque si logramos que las incubadoras en regiones tengan tecnología de clase mundial, el impacto no se multiplica por 2. Se multiplica por 10.
El Ministerio de Producción del Perú y el primer paso de algo más grande
Esta semana hemos sido invitados por el Ministerio de Producción del Perú para presentar Startups4Climate a toda la comunidad de incubadoras en regiones del país. Para mí, esto no es solo un evento de lanzamiento. Es una señal de que el ecosistema está listo para este paso.
Perú tiene incubadoras extraordinarias trabajando en territorios donde el recurso es siempre escazo. Si con esta plataforma podemos multiplicar su capacidad y conectarlas con la red más amplia de recursos, oportunidades y conocimiento de toda la región, estaremos construyendo algo que va mucho más allá de una herramienta digital.
Estaremos construyendo la infraestructura que el emprendimiento de impacto en América Latina siempre mereció tener.
Para el founder que todavía no empezó
Si alguna vez quisiste lanzar una startup y no encontraste la puerta de entrada: esta plataforma es para ti.
No necesitas haber sido aceptado en ningún programa. No necesitas estar en Lima, en Bogotá o en Ciudad de México. No necesitas tener una idea perfecta ni un equipo completo.
Solo necesitas empezar.
El ecosistema te debe una segunda oportunidad. Y hoy, por fin, la tiene disponible.
Eddie es co-founder de Redesign Lab y Startups4Climate. Durante los últimos 3 años trabajó junto a Catal1.5t profundizando en los desafíos del emprendimiento climático en Perú y América Latina.
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